Autor: NILTON ROGER MAS ROJAS
Basado en la reflexión enviada por Ylsida Godoy (VENEZUELA)
Mi eterna gratitud

En uno de los viajes, le correspondió transportar a un abogado y a una profesora, juntos.
Al comenzar el viaje, el abogado preguntó al canoero:
— ¿Conoce usted las leyes?
— ¡No! — le respondió
Con aires de soberbia y superioridad, el abogado le dijo:
— Es una pena, amigo. Eso quiere decir que usted ha perdido la mitad de su vida.
La profesora pensó "quizá es analfabeto". Así que irrumpió en el diálogo y también le preguntó.
— Disculpe señor, ¿y usted sabe leer y escribir?
— Tampoco — le respondió.
Con sonrisa sarcástica le dijo:
— Que pena, amigo. Eso quiere decir que usted ha perdido la mitad de su vida.
En eso llega una ola bastante fuerte y la canoa empieza a sucumbir. El canoero aquel, preocupado, les pregunta:
— Ustedes, ¿saben nadar?
— Nooo! — gritaron desesperadamente.
— Qué pena señores, —concluyó el canoero— ustedes están a punto de perder toda su vida.
Y luego, a fuerza de sus brazos y sus habilidades en el agua, el hombre de nuestra historia les salvó la vida a ambos.
Hermanos(as):
Nadie sabe más ni menos. Sólo se tratan de saberes diferentes. Los saberes que poseemos hay que ponerlos al servicio de los demás. Así que, la próxima vez, valore a todas las personas con quienes se contacte. Cada una de ellas tiene algo diferente para enseñar. Nadie lo sabe todo. Todos tenemos algo nuevo para aprender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario