miércoles, 12 de julio de 2017

NO HAY CARGAS GRANDES

Autor: NILTON ROGER MAS ROJAS

No importa lo que estés atravesando en estos momentos ya sea en lo familiar, en lo económico, sentimental o laboral. Déjame decirte que cada cosa pasará en el momento y de la forma que menos te imaginas.

Hay alguien que ya está trabajando en su solución.

Por tu parte, no te deprimas. Aprovecha tus días. Sonríe a quienes te rodean, ellos no tienen la culpa de lo que a ti te pasa.

Vence tus temores. Jamás decaigas. Ni siquiera te quejes. El problema que tienes no es nada comparado con los talentos que posees.

No hay carga tan grande que no lo puedas llevar.

lunes, 10 de julio de 2017

¡NADA DE COBARDÍAS!

Autor: NILTON ROGER MAS ROJAS

Muchas oportunidades se pierden con eso de que "la curiosidad mató al gato".

¿Por qué no te das la dicha de morir como el gato, pero por lo menos conociendo algo...?

El mundo es para seres intrépidos de mentes perspicaces que se atreven a conocer y conquistar lo nuevo venciendo sus propios temores.

Aquí no hay lugar para cobardes, no hay lugar para desalentados, y no hay lugar para pusilánimes.

EL MAESTRO QUE NUNCA DEJÓ DE SER ALUMNO

Autor: NILTON ROGER MAS ROJAS

Mahatma Gandhi, el más grande apóstol de la paz del siglo XX, nunca recibió el premio nobel; y, sin embargo, el mundo admiraba su gran capacidad, su carácter y su profundo gesto humano de resistencia pacífica. En 1930 fue declarado “La persona del año”.

Se cuenta que prestigiosas universidades del mundo invitaban al Mahatma a que dicte conferencias, e incluso, fue declarado “profesor visitante”. Los medios de comunicación hacían malabares para tratar de obtener alguna entrevista del líder mundial. Y justo en ese momento, cuando Gandhi parecía estar en la cúspide, dio un gran gesto de humildad: el Mahatma se matriculó en un curso para ser alumno de una materia que nunca dominó. El gran líder de la paz, el hombre del año, no era más que un estudiante y tenía que ir a clases.

Hermano(a):

¿Sabe qué es lo que más admiro de Mahatma Gandhi? ¡Su actitud! Gandhi nunca dijo: “ya lo sé todo” o “a mi edad ya eso no me sirve”. Ni la fama, ni el reconocimiento, nada le mareó, ni un ápice de soberbia en su persona. Ojalá que esa misma actitud la tengamos todos. Recuerde que un verdadero maestro nunca deja de ser un inquieto estudiante.

¡Ese es mi consejo!: “Aspire la sabiduría para ser un buen maestro, pero no olvide su papel de alumno de vez en cuando”.

SER HUMILDE

Autor: NILTON ROGER MAS ROJAS

Aquel que dice ser humilde, en realidad, no lo es.

Aquel que dice ser virtuoso, está muy lejos de serlo.

El humilde nunca sabe que la humildad está en él.

El virtuoso nunca sabe que está lleno de virtud.

Ningún santo sabe que la santidad le pertenece.

Es la gente que te rodea, y no tú mismo(a), el que valorará tu forma de ser en esta vida.

UN ÁRBOL PLANTADO POR DIOS

Adaptación: NILTON ROGER MAS ROJAS
Colaboración: DORIS QUIJANO (Colombia)

Cuando el fuego pasa por la selva todos corren: El hombre corre, las aves vuelan y hasta el león, que parece ser el más fuerte, dominador y temido de la selva, también corre. El único que no corre es el árbol.

El fuego pregunta al árbol:

- Ya todos corrieron. Y tú, ¿no va a correr?

El árbol responde:

- Yo soy árbol plantado por Dios. Tú pasarás por mí, quemarás mis frutos y mis hojas, pero dentro de algunos meses yo volveré a florecer porque mi raíz no podrás quemarlo.

Hermanos(as):

El árbol que Dios planta nadie puede arrancar. La Biblia dice: “Confía en Dios todo tus pesares, pues Él te sostendrá y no dejará que para siempre sucumba el justo”[Salmo 55, 23] Venga el fuego que venga, quédese firme, pues usted es un árbol plantado por Dios. Y si esto es así, no importa qué tipo de fuego lo esté consumiendo, usted volverá a florecer. Recuerde que sus raíces están firmes en aquel que todo lo puede.

LA FAMILIA: UN LUGAR DE PERDÓN

Autor: FRANCISCO (El Papa)

No hay familia perfecta. No tenemos padres perfectos. No somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos.
Tenemos quejas de los demás. Nos decepcionamos unos a otros.
Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón.

El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin el perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.
Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alforria del corazón.

Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia.

El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.

Por eso, la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte; El territorio de cura y no de enfermedad; El escenario de perdón y no de la culpa.

El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza; y trae salud donde el dolor causó la enfermedad.

jueves, 6 de julio de 2017

SACÚDASE DE TODO TIPO DE POLVO

Adaptación: NILTON ROGER MAS ROJAS
(Desconozco el autor del relato original)

Cierto día, un burro cayó en un pozo. Al verlo desesperado y con ganas de salir, su dueño -el campesino-, hizo de todo por ayudarlo, y al no poder hacerlo decidió que no debía sacarlo. ¡Pues el burro ya estaba muy viejo!

Llamó a sus vecinos para que lo ayudaran y cada uno, con una pala en mano, empezaron a tirar tierra al pozo intentando enterrar en vida al pobre animal.

Cuando la tierra le llegaba a las rodillas, el burro se dio cuenta lo que estaba pasando y rebuznó horriblemente, lamentando su situación. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó, y quedó en silencio. 

Después de un buen rato de echarle tierra, la gente se aproximó  al borde del pozo para ver al animal y ¡eh ahí que éste no estaba muerto!

Para sorpresa de todos, el burro estaba haciendo algo increíble: A cada palanazo de tierra que recibía, sacudía todo el cuerpo y daba un paso hacia arriba. Y así, todos vieron sorprendidos cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando, moviendo las orejas, lleno de felicidad. 

Hermanos(as):

Uno nunca sabe en qué pozo caerá. O quizá en este mismo instante, usted haya caído en algún pozo: pozo de la borrachera, del engaño, de la pereza o de la traición. Mucha gente querrá ayudarlo, pero si usted no pone su menor esfuerzo, la gente se cansará, sus amigos le abandonarán, su familia se dará por vencida y usted quedará sepultado en el olvido y el abandono.
La vida, entonces, se encargará de echarle tierra, barro, podredumbre, bazofia, y sólo ahí usted entenderá la situación en el que está.
Aprenda de la historia del burro aquel: No es tan importante el tipo de tierra que le arrojen. Es mucho mejor que usted se calme, medite y busque una solución.
Por lo tanto, sacúdase de todo tipo de polvo y use toda la tierra que le echen como peldaños para dar un paso hacia arriba.